Los Huérfanos Pompa

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Hijos del Matrix: Los huérfanos Pompa. ¿Humanos o extraterrestres? ¿Realidad o leyenda?

 

Tras meses de aventuras por el Eterno Presente, Tránsito y Lu consiguen desengancharse del software sentadas en el porche, frente a las montañas. Aunque no del todo.

 

– He invitado a unos amigos.

 

– ¿Qué? ¡Quiero descansar, Tránsito! Me gustaría disfrutar un poco de la tranquilidad de mi casa, ¡sola!-graznó la escritora.

 

– ¡Bah! Ya habrá tiempo.

 

Les interrumpe el timbre de la puerta.

 

– Mira, ya están aquí.

 

– ¡Pero si estoy hecha un asco!

 

– Bueno tranquila, no te preocupes, son de confianza.

 

– ¿Qué?¡Ya hablaremos! -exclama la escritora enfurruñada.

 

Lu sube las escaleras de dos en dos hacia su habitación mientras va soltando sapos y culebras. Tiene la esperanza de poder arreglarse en dos minutos. Abre sofocada las puertas del armario mientras el pantalón del chandal cae al suelo. Se ayuda de los pies para desprenderse de la prenda mientras ya ha escogido un vestido ligero de estilo casual.

 

En ese momento, la cyborg Tránsito invita a entrar en casa a un grupo de gente que se va acomodando alrededor de una mesa convenientemente preparada, mientras la escritora, aún en el cuarto de baño, consigue someter su melena a fuerza de tirones a las cerdas del cepillo. Va oyendo de forma intermitente rumores de risas y alguna carcacajada. Se pregunta quien será toda esa gente que la espera en el salón de su casa.

 

Tránsito choca dos veces las palmas al ver bajar a Lu por las escaleras.

 

– ¡Atención todo el mundo! ¡Nuestra amada creadora está aquí! -anuncia mientras le da paso con una reverencia. Los demás aplauden ensimismados.

 

Lu esta aturdida y algo despistada. No quiere acabar de ver el problema que se le echa encima como una ola de diez metros. Oye los vítores perpleja entretanto aterriza en el salón con su vestido de rayas y el pelo domado hacia atrás, como una leona a quien le acaban de lamer la cabeza.

 

Nada le asusta más que la imprevisibilidad de su compañera de aventuras, pero sobre todo, la incógnita de saber si está cara a su mundo o entrando de nuevo sin armadura en el ciberespacio. En peligrosos softwares que por desgracia ya se le escapan del control que sobre ellos ejercía antaño.

 

Tras una larga ovación Lu toma asiento junto al resto de compañeros. Les mira despacio, uno a uno. Y entonces el tiempo se le antoja blando, moldeable, de chiche.

 

Lu sentada frente a los invitados está horrorizada. Se trata de los jóvenes protagonistas del Matrix Nueve Mundos, el origen, su primera novela juvenil. Unos personajes que por alguna extraña razón ahora ocupan el salón de su casa esperando que pronuncié unas palabras entrañables.

 

Por suerte, la máquina Tránsito, rompe la tensión del momento.

 

– ¿No me negarás que no esto no es una sorpresa? ¿Qué dices, Lu?

 

Los nueve jóvenes la observaban con emoción.

 

– Sí, claro…Es genial…

 

– Lu, no todo el mundo tiene la posibilidad de tener cara a cara a sus personajes- contesta con desdén el pelirrojo Diox Mars, de Marte-. ¿No crees?

 

– ¡Sí!- exclama la guionista sonrojada.

 

Lu les mira y siente que son parte de su familia. Resulta increíble verles actuar fuera del Mac. Todos, incluida su compañera Tránsito Roja, la observan con la devoción propia de unos discípulos a su Mesías. Saben que de ella depende toda su existencia, el destino de cada uno y la buena o mala estrella.

 

La escritora comienza a sentir los primeros síntomas de culpabilidad. Ahora aparece la vergüenza. Mantiene un pulso ocular con los jóvenes y siente una cierta pesadumbre por lo que les hizo pasar durante la primera entrega.

 

El violento silencio hincha el salón hasta inflamarse. La visita arde como la tea. Los nueve “Huérfanos Pompa”, como los apodó los medio de comunicación, no han llegado hasta allí por casualidad y se lo hacen saber. Quieren respuestas claras y sin rodeos a unas preguntas poco comunes. Lu está a punto, entre el primer y segundo plato, de enfrentarse a los mayores reproches con los que un autor tuvo que lidiar jamás:

 

¿Por qué a la joven Ana Luna, no se le permitió conocer a su madre biológica? Pero sobre todo, ¿por qué se la hizo pasar por Eva, madre de la nueva humanidad?

 

¿Quién decidió no conceder los privilegios del cariño, a la soñadora Ione Curie? ¿Por qué el joven astronauta de la NASA, que un día alunizó en su planeta, Mercurio, no cumplió con las promesas de amor eterno que le hizo? ¿Por qué ese final de tragedia Süskindniana?

 

¿No fue inhumano, someter al joven príncipe, Venur Aglieri, de Venus, a la persecución incesante de un demonio como el sherif de Isthar, partidario de la pena de muerte por ahorcamiento?

 

¿Por qué al estudiante de biología marciano Diox Mars, no se le permitió cuidar sin necesidad de arriesgar la vida de su familia, a sus queridos robots geólogos de la Tierra, Spirit y Opportunity?

 

Al joven Piter-ju, nadie se lo puso fácil. De ahí su carácter, introvertido y huraño. A los doce años se enfrentó a la desaparición de su padre mientras defendía a su país de la invasión de intrusos conquistadores. Él y su hermano menor, partirán en su busca arriesgando sus vidas a través de los muros de nubes letales que rodean a Júpiter.

 

¿Por qué se castigó a Maquintosh, una muchacha del planeta Saturno que lo tenía todo para ser feliz, alegre y optimista, a pasar por un infierno para superar sus miedos y fobias?

 

Al joven y famoso jugador de Air ball, Uriel Eléctrica, de Urano, el destino le forjó un futuro de éxito a base de duros entrenamientos de supervivencia cuando tan solo era un niño pequeño. ¿Por qué?

 
El aprendiz a escritor, Nep, del planeta azul y acuático, Neptuno. ¿A quién se le ocurrió hacer de él un Quijote fanático de las aventuras de misterio y terror, incapaz de discernir entre la realidad y la fantasía, destinado a ser el lunático de la familia?.

 
Y finalmente, Lara Plutis, la bella loba albina del lejano Plutón. ¿Por qué tuvo que enfrentarse al más terrible de los ridículos? ¿Por qué la autora le hizo pasar por semejante calvario?

 
Nueve jóvenes que un día coincidieron en el camino de la vida hacia la supervivencia, buscan una explicación para los increíbles destinos que se escribieron para ellos. Un viaje sin prisas a través del Sistema Solar más desconocido.

 

Reader, ¿te han quedado más preguntas que respuestas has encontrado, en la mochila de este singular viaje?

 

No te preocupes. Pronto descubrirás la verdadera e increíble realidad que se esconde entre los renglones de Nueve Mundos, en la siguiente entrega: Vivir sin nubes, la segunda parte de la trilogía Mentes Mecánicas.


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