En el nombre del Matrix

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Una tarde del mes de enero del año 2019, Teresa Rojas, una importante ejecutiva de la Corporación, el increíble Centro de la diversión implantada, acude como invitada a un conocido programa de televisión. Durante su entrevista mantiene un pulso incómodo con la presentadora que la acusa a ella y al holding, de ser responsables de las desapariciones de millones de personas en la Tierra.

 

– Nosotros no tenemos nada que ver.

 

– Pero está comprobado que todas esas personas compraron un viaje implantado en la Increíble Corporación.

 

– Y después volvieron una vez finalizada su vida en el Matrix- dijo contundente la hermosa invitada.

 

– ¿Y no le parece extraño, Srta. Rojas, que días después de salir del centro recreativo, esa gente abandone sus familias, sus hogares y sus trabajos, así de repente?

 

– Es una coincidencia. Le repito que nuestro producto es totalmente inocuo.

 

– ¿Se refiere a los Matrix Vitales?

 

– Sí.

 

– Hábleme de ellos.

 

– Se trata de inofensivas aventuras para vivir en primera persona a través de novedosos interfaces neuronales. Historias a la carta. Nada más.

 

– Se habla mucho en todos los medios de comunicación de esas extrañas historias que ustedes venden y que causan tanta devoción entre los usuarios que las consumen. ¿Quién las escribe? ¿Usted?

 

– No. Buscábamos una persona ajena a toda la investigación científica previa al proyecto de los implantes. Alguien que no estuviera involucrado, que no supiera nada.

 

– ¿Y cómo fue posible? Cualquier bicho viviente en este planeta sabía del proyecto de La Corporación para intentar cambiar radicalmente el modo de divertirse.

 

– ¿Y quién le dice a usted que sea de esta tierra?

 

– Me deja sin palabras.

 

– De aquí, de allá…¡Qué más da! Todos somos ciudadanos del Universo. ¿No le parece? Seguramente para ella, usted y yo seamos las extraterrestres.

 

– Supongo que no nos dirá su nombre…

 

– No es un problema. Se llama Lu García.

 

– ¿Lu? ¿García? No me suena de haberla encontrado en los créditos del Matrix general- objetó la presentadora-.¡Claro, que ahora que caigo, ustedes, los altos cargos y muchos de sus trabajadores se introducen como datos, bajo otras identidades! (La avispada conductora del programa hizo una breve pausa) ¿No será Quántica Infinito? ¡Esa Lu es Quántica en el Matrix Nueve Mundos, ¿verdad?!

 

– Yo no lo estoy diciendo, sino usted.

 

– Vaya…

 

Teresa, entonces, ¿puedo preguntar quién es…?

 

– ¿Y usted? ¿Se lo ha preguntado? ¿Qué me dice de usted, Sra. Winfray? Hace varios meses compró uno de esos billetes nuestros hacia otro lugar…(La cámara engulló en un primer plano mordaz, la imagen de la asustada presentadora. Su gradual palidez se hizo patente en directo.) ¿Cómo sabe en realidad que aún no está conectada a ese Matrix que alguien diseño para usted? ¿Tiene la seguridad de que usted es usted realmente? ¿O nada más se trata de una consumidora compulsiva, como millones de personas en la Tierra, de nuestras identidades estrella? ¿Quisiste la vida de una presentadora guapa y rica, famosa y de éxito?

 

Los ojos de Teresa Rojas dominaron las cámaras haciéndolas totalmente suyas. Y la presentadora, dio paso sumisa a la publicidad.

 

¿Quién se puede resistir a vivir en un mundo maravilloso, ajeno a los problemas que vivimos?

 

La Corporación, el mayor imperio del entretenimiento del futuro. ¿Probamos?

 

Quizás después decidas no volver a tu mundo de origen…

 

¿Por qué tanta gente no regresa nunca?


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